21 de February del 2017

No hay dos narices iguales

Sabías que las marcas y líneas presentes en la superficie del hocico y la nariz (trufa) de los perros y gatos presentan diferencias individuales determinadas genéticamente, similares a lo que ocurre con las huellas dactilares humanas.

    De hecho, se ha sugerido que podrían emplearse improntas, que en lugar de ser digitales como las que nos hacemos nosotros para el pasaporte o DNI, serían de la trufa, para poder identificar a nuestras mascotas. 

    La prueba por la cual se realiza la identificación animal por estas marcas se llama “Nasoscopia”, y sería el equivalente a nuestras impresiones digitales. Se utiliza el “método de la tinta”, que consiste en aplicar tinta en la trufa mediante un rodillo, y presionar papel sobre la trufa para que se queden señalados en el mismo los surcos y crestas de la trufa. Lo único es que tendríamos que emplear tintas no tóxicas a la ingestión, porque a ver quien le explica a nuestra mascota que no se quite la tinta de un lametazo.       

     También se empleó otra técnica, el “Nasograma”, que se basa en el “método de la cera”, que consistía en hacer un molde de la trufa con cera, un poco más laboriosa y en desuso.

    En la actualidad, con las nuevas tecnologías, lo realmente práctico es la “Nasografía”, que consiste en fotografiar al detalle la región naso-labial.

       De todas formas, en España (y en toda la Unión Europea) es obligatorio la identificación de nuestras mascotas con microchip, así que estos métodos tan solo son complementarios a la identificación oficial. 

    Recordar la importancia de la identificación de nuestras mascotas, pues ha sido una de las mejores herramientas para reducir la elevada tasa de abandono de animales que aún, hoy en día, tenemos en nuestro país, que no se reducirá mientras no empleemos la mejor herramienta para ello, la Educación.

       Yo, por si acaso, ya se lo he hecho a mi perro y a mi gato, no sea que el microchip deje de funcionar.