9 de April del 2017

¿Sabías que todos los cuernos no son iguales?

La definición de cuerno por la Real Academia Española (RAE) es la de una prolongación ósea cubierta por una capa epidérmica o por una vaina dura o consistente, que tienen algunos animales en la región frontal. Sin embargo, la gente denominamos cuerno a otras estructuras que parecen morfológicamente cuernos pero no se ajustan a esta definición (es por ello que la propia RAE tiene una segunda acepción de cuerno en la que dice que también se llama así la protuberancia dura y puntiaguda que el rinoceronte tiene sobre la mandíbula superior).

 

Lo curioso es que no todo lo que llamamos cuerno lo es en realidad, o no tal y como se describe científicamente. De hecho, un error muy común es confundir los colmillos con cuernos, puesto que hay muchos mamíferos con grandes colmillos que pueden aparentar cuernos. Quizás el ejemplo más claro sea el elefante (con colmillos de hasta 2 metros), pero también los jabalíes, las morsas y otros cetáceos como el narval, con un gran colmillo cuya función es desconocida.

 

Un cuerno se define como una prolongación ósea del hueso frontal del cráneo que está recubierta de piel (o bien de una capa de queratina que forma una funda córnea, que no deja de ser una piel modificada). Esta particularidad es prácticamente exclusiva de 3 familias de rumiantes artiodáctilos; Antilocapridae (antílopes, cabras…), Giraffidae (jirafas…) y Bovidae (vacas, búfalos…).

 

Ahora bien, la mayoría también llamamos cuernos a otras cosas que se le parecen, por ejemplo a las astas de los cérvidos (otros rumiantes artiodáctilos pertenecientes a la familia Cervidae, como los ciervos, arces…), cuando realmente éstas son diferentes, puesto que a pesar de ser también estructuras óseas recubiertas de piel, no son en realidad una prolongación del hueso frontal. Las astas nacen de estructuras óseas en los laterales del hueso frontal que se llaman pedicelos, que forman el hueso sólido (no hueco como suele ser en los cuernos) y ramificado que forma la cornamenta de los cérvidos. El crecimiento óseo de éstas estructuras está regulado por hormonas, entre ellas las sexuales (motivo por el cual solo está, o es más grande, en los machos, según la especie) y las pituitarias (motivo por el cual cuando se acaba la temporada de celo/cría desaparecen, ya que se corta el flujo sanguíneo de estas estructuras y los cérvidos se las arrancan al frotarse con los árboles).

 

Tampoco los cuernos son exclusividad de los mamíferos ni todas los cornamentas están compuestas de hueso. Multitud de especies de insectos tienen cuernos, y en la mayoría de casos, éstos son prolongaciones quitinosas de su exoesqueleto. A pesar de no ser hueso, puesto que el exoesqueleto de los insectos está formado de quitina, sigue siendo una estructura del esqueleto, pero híbrida, ya que éste también forma el tegumento (piel) de los insectos. 

 

Y así, desde el esqueleto llegamos a la piel, y es que hay muchas estructuras dérmicas que también denominamos cuerno. 

Esto ocurre por ejemplo con los reptiles cornudos, con ejemplos muy variados (lagartos como Pogona vitticeps, Chamaeleo jacksonii y ,Ceratophora stoddartii, serpientes como la Vipera ammodytes…), donde estos cuernos son en realidad escamas modificadas, estructuras o prolongaciones de queratina en forma de cuerno.

 

Es muy parecido a lo que ocurre con el cuerno de rinoceronte, que no es una estructura ósea, tan solo es una protuberancia de queratina (como un engrosamiento y endurecimiento de la piel) en la piel de la región nasal. Y éste es el verdadero motivo por el cual hoy escribo este artículo. Una preocupante noticia: La justicia sudafricana falla a favor del comercio de cuerno de rinoceronte (http://www.abc.es/natural/biodiversidad/abci-justicia-sudafricana-falla-favor-comercio-cuerno-rinoceronte-201704061109_noticia.html). 

 

Resulta que el cuerno de rinoceronte (que no es más que queratina, una proteína que tenemos todos en la piel en grandes cantidades, nada exótico) es empleado en la medicina tradicional china como remedio (para convulsiones y fiebres, no afrodisiaco como dice la “leyenda urbana” falsa). Éste es el motivo de que a ésta especie se la esté poniendo en peligro de extinción por la caza furtiva ilegal, ya que sus cuernos alcanzan un precio elevado en el mercado negro. Y es una barbaridad. 

 

En mi reciente viaje a Sudáfrica pude ver con mis propios ojos como moría un bebé de rinoceronte en una reserva porque a su madre la habían matado para cortarle el cuerno. Y ni siquiera es necesario matarlos para cortarles el cuerno, de hecho en muchas reservas les cortan los cuernos bajo anestesia general para evitar que cacen a sus ejemplares… el problema es que el cuerno es piel, y vuelve a crecer (hasta 7cm al año). Deberíamos hacer un ejercicio de conciencia y “meternos en la piel” de estos animales para dejar de realizar las prácticas que están poniendo ya al borde de la extinción a esta especie.